El Corrupsoe o Luís Roldán
Luis Roldán, ex director de la Guardia Civil, ya es un hombre libre. Quien fuera paradigma de la corrupción en la España de los años 90 ha cumplido 15 años de prisión, los últimos cinco acudiendo solo a dormir, condenado por embolsarse de las arcas públicas 10 millones de euros, de los cuales aún no se tiene conocimiento de su paradero.
En la historia de Luís Roldán se entremezclan multitud de actores, cada uno de ellos con diferente responsabilidad pero manteniendo un denominador común a todos:” Los Fondos Reservados” .Ya desde la época en la que el subcomisario José Amedo y el inspector Michel Domínguez “quemaban” su Visa oro en el casino de San Sebastián, se tenía la sospecha que el dinero destinado para fondos reservados del Ministerio de Interior no se estaba utilizando correctamente.
Fue gracias a las informaciones aparecidas en el diario El Mundo, a finales de 1993 y principios de 1994, cuando este periódico acusó directamente a un importante cargo de dicho departamento, nada menos que el Director General de la Guardia Civil, de multiplicar de forma escandalosa su patrimonio. “Roldán y otros mandos de Interior cobraban un sobresueldo a costa de los fondos reservados” así titulaba el periódico dirigido por Pedro J. Ramírez el 9 de marzo de 1994, ampliando dicha acusación dos días más tarde:”Al menos 28 altos cargos de Interior recibieron dinero de los fondos reservados”. Dicha información produjo un terremoto político y un sobresalto más a una sociedad que veía con incredulidad como, de forma casi diaria, se descubrían nuevos casos de corrupción desde altos cargos del gobierno socialista presidido por Felipe González.
El Congreso abrió una comisión de investigación, las dimensiones del escándalo crecían imparablemente, llegando a implicar a uno de los dirigentes socialistas más conocidos de la época, el Presidente del Gobierno Autónomo de Navarra, Gabriel Urralburu, implicado en el supuesto cobro de comisiones ilegales por la adjudicación de obras. El cerco periodístico y judicial sobre Luís Roldán va cerrándose poco a poco, hasta que, el 22 de abril de 1994, Roldán se fuga de España. Ocho días más tarde el Ministro de Interior, Antonio Asunción, dimite de su cargo. Roldán va dejando tras de sí una estela de cadáveres políticos advirtiendo que está dispuesto a “tirar de la manta” y contar todo lo que sabe. Mientras Policía, CESID y Guardia Civil buscan al prófugo, este, concedía una entrevista en París el 2 de Mayo donde confesaba que él no era el único cargo de Interior que había cobrado cantidades económicas superiores a las declaradas, implicando directamente al Secretario de Estado (Vera) y al Ministro (Corcuera). Advirtiendo que:” no me van a engañar como a Amedo; si voy a la cárcel, no iré yo sólo”.
Es imposible hablar de Luís Roldán sin hacerlo de otro personaje clave en esta historia, Francisco Paesa. Personaje oscuro colaborador del Ministerio del Interior, ex espía, ex colaborador de los GAL y posiblemente el testaferro de Roldán que ayudó a sacar de España el dinero robado, teniendo como destino un Banco de Singapur, previa escala en Suiza. Paesa se convierte en el hombre clave para convencer a Luís Roldán, que permaneció durante toda su huída en París, para que se entregue a la justicia española. Es febrero del año 1995, Roldán utiliza a Paesa para negociar con el entonces Ministro de Interior y Justicia, Juan Alberto Belloch su entrega a la policía española en el aeropuerto de Bangkok. El pacto ofrecido por Belloch consistía en una extradición limitada, como la que en su día concedió Alemania sobre Ruiz Mateos, para que solo fuera acusado de dos delitos: cohecho y malversación. Roldán es engañado y extraditado a España convencido de su pronta puesta en libertad. Paesa cobró por el trabajo 1.8 millones de euros del biministro Belloch, en cambio, Roldán ha permanecido entre rejas durante quince años.
Han transcurrido más de tres lustros de toda esta historia y aún quedan muchas incógnitas por despejar. Lo único que parece claro es que con la llegada al poder del PSOE se institucionalizó en el Ministerio de Interior los sobresueldos a cargo de los fondos reservados y que el hombre que tuvo a su servicio a más de 60 mil agentes de la Guardia Civil utilizó para su propio beneficio el dinero destinado para luchar contra el terrorismo y para la mejora de equipamientos e instalaciones, mientras que esos mismos agentes arriesgaban su vida por defender España y por defender la libertad de los españoles.





Buena entrada, lo has sintetizado bastante bien.
A los más jóvenes que nos lean les será, quizás, difícil hacerse una idea de lo que eran aquellos años, a principios de los 90, los de degeneración absoluta del Gobierno de Felipe González, en los cuales nos desayunábamos cada mañana con la noticia de un nuevo escándalo y con unas tasas de paro superiores incluso a las de Zapatero (sí que es cierto que había menos población activa entonces, lógicamente, y no teníamos el problema actual con la inmigración). Puede que el período entre 1992 y 1996 más que de “época de degeneración del felipismo” debiera calificarse como los tiempos en que empezamos a saber. Porque todo venía de los años 80 que, en teoría, habían sido los “buenos” del Gobierno de Felipe González, ese socialista actualmente joyero y asesor de millonarios.