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¿Por qué soy Liberal?

28/06/2010

Hector Carbonell Arenas del Instituto Político para la Libertad de Perú, expone en una síntesis muy acertada los principios fundamentales del liberalismo. A continuación un extracto del artículo:

El Liberalismo como doctrina político-económica no es dogmática ni discriminatoria, está en constante evolución y puede convivir armoniosamente con cualquier otra doctrina, filosofía o corriente de pensamiento siempre que estas no sean totalitarias o traten de imponerse por la fuerza.

El liberalismo es la antítesis del totalitarismo. Son dos sistemas de vida totalmente incompatibles. El primero tiende a crear las condiciones para que cada ciudadano pueda desarrollar al máximo su capacidad creativa y alcance sus metas. El segundo pretende imponer la obediencia absoluta a sus súbditos con el pretexto de garantizarles igualdad y seguridad ficticias.

Los totalitarios no pueden resolver nunca los problemas de las sociedades que asfixian porque su objetivo principal es conservar el poder, ampliarlo y robustecerlo hasta que llegue a ser absoluto. Los liberales, por el contrario, creemos que lo más saludable en una sociedad es que los poderes del estado no solamente estén separados, equilibrados e independientes sino que deben permanecer alertas para que ninguno de ellos trate de imponerse sobre otro.

Los liberales creemos que la forma más eficiente de producción se organiza sobre el respeto a la propiedad privada, que además constituye la mejor garantía contra los intentos de despotismo. Los totalitarios ven a la propiedad privada como su enemigo principal, como un obstáculo que hay que eliminar para la lograr la obediencia absoluta.

Los liberales creemos en un Estado de Derecho imparcial, equilibrado, laico y que nadie debe estar por encima de la ley, que debe ser legislada para defender los derechos de todos los ciudadanos. Los totalitarios no creen en poderes distintos a los del Jefe, él manda y los demás obedecen.

Los liberales creemos en el sistema de libre empresa, que el Mercado es el mejor planificador y sólo debe ser regulado para asegurar la libre competencia. Los totalitarios creen que un grupo de obedientes profesionales son capaces de planificar la economía, que pueden estimar todas las necesidades de la población y decidir que se produce, quien lo va a producir, en que cantidad y como van distribuir los productos.

Los liberales propiciamos la cooperación entre todas las clases. Los totalitarios piensan que solo a través de la lucha de clases se llega al poder y se alcanza el Nirvana comunista o fascista, según sea el caso.

Los liberales, en resumen, creemos que debe acatarse siempre la voluntad de la mayoría libremente elegida, pero, a la vez, debe respetarse la opinión de la minoría y garantizársele total funcionabilidad para que tenga oportunidad de convertirse en mayoría si así lo decide el pueblo en futuras consultas. En fin, de la libre competencia de ideas y planteamientos saldrán las mejores soluciones a los problemas que confrontan las sociedades.

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liberalismoonline

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  1. Pablo el herrero Enlace permanente
    29/06/2010 12:42

    Como reflexiones generales al respecto de la doctrina liberal no está nada mal este escrito (el cual ya he remitido a su autor). Hasta ahí, de acuerdo. Sólo hasta ahí.

    Una pregunta entre historia y política, ¿Desde cuando José Martí o Simón Bolívar son ejemplos liberales? Una cosa es mitificar a personajes históricos y otra es definirlos políticamente. Para esto último ya lo hace muy bien nuestro odiado Chavez, pues en su nombre no sólo mitifica a Simón Bolívar sino a toda su República Bolivariana de Venezuela. Lo mismo podríamos decir del tal José Martí, pues en su nombre ha corrido más sangre cubana en los últimos cincuenta años Castristas y se han destruido más libertades individuales y sociales que en los tiempos anteriores de su independencia.

    Dejemos a los mitos en la historia, es su lugar. Si yo tuviera que vivir hoy en España con las ideas de Martí o de Bolívar, no tendría nada que envidiar mi país a cualquiera de las repúblicas de la antigua Europa del Este. Unos en prosa y otros en verso, políticamente hablando, dos grandes fascistas de la historia en su momento. Cada día comprendo más a un general como San Martín… que asqueado de su gente acabó por verse obligado a exiliarse a París, antes que seguir viendo las atrocidades y ríos de sangre, que en su nombre y del liberalismo se estaban haciendo. Al menos éste tuvo la valentía de reconocerlo. No fue el único, claro.

    Para ejemplo, en España y hablando de libertadores, un botón de muestra. Ayer mismo se acaba de aprobar en nuestro país por nuestro (in)Constitucional la constitución de Cataluña. Una constitución en contenido diez veces mayor que la española y, mil veces más intervencionista del papel del estado en la vida de los individuos, que cualquiera de las constituciones de las entonces llamadas repúblicas socialistas de la Europa del Este. Pues hete aquí, que por ahí hay algún nacionalsocialista catalán definiéndose a si mismo como el nuevo Bolívar. Lo mismo lleva sucediendo con esos otros territorios llamados Galicia y País Vasco. Tal vez va siendo hora ya, que os fueseis enterando de las víctimas y expatriados al resto de España que han producido, siguen, y seguirán produciendo sus libertadores nazionalistas.

    Ningún NACIONALISMO, ¡¡NINGUNO!!, ha sido liberal. Sería conveniente no olvidarlo.

    Un saludo

    Pablo el herrero

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