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África: Efectos y consecuencias de la ayuda externa

09/08/2010

El pasado mes de mayo la economista africana Dambisa Moyo recibía del Instituto Bruno Leoni el premio al personaje del año por su trabajo en defensa del desarrollo del libre mercado y los derechos individuales en África. Dambisa Moyo creció y nació en Zambia para después formarse en las universidades de Harvard y Oxford. Trabajó durante ocho años en Nueva York para Goldman Sachs y en Washington para el Banco Mundial, actualmente es la presidenta del Indo-Zambia Bank. Su último libro, Dead Aid “La ayuda que mata” se ha convertido en un súper ventas mundial  y la prestigiosa revista Times la nombró en el 2009 como uno de los cien personajes más influyentes del planeta.

La tesis central del libro consiste en un rechazo frontal a las ayudas económicas de los países más desarrollados de occidente porque estas inyecciones de dinero son las que están hundiendo al continente africano. Moyo excluye de esta categoría la ayuda humanitaria a causa de emergencias o desastres naturales y al trabajo de las organizaciones sin ánimo de lucro comprometidas con proyectos específicos de reconocida utilidad, ya que estas ayudas representan una fracción irrisoria de los millones de dólares transferidos directamente a los gobiernos de los países pobres a través de acuerdos bilaterales con los gobiernos de occidente o bien, a través de instituciones internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional.

Dambisa Moyo demuestra con datos como a pesar de haber aumentado la ayuda al desarrollo para África, las condiciones de vida de sus habitantes ni mucho menos han mejorado:

Durante los últimos 60 años, se han transferido desde los países ricos a África miles de millones de dólares en ayuda al desarrollo. Sin embargo, la renta per cápita hoy es menor de lo que lo era en los años 70, y más del 50% de la población (350 millones de personas) vive con menos de un dólar diario, una cifra que casi se ha doblado en dos décadas

El principal argumento de Moyo para terminar con la actual estructura de ayudas es que la mayoría de gobernantes africanos siguen en sus puestos porque el dinero continua llegando desde Occidente. Es lo que ocurre cuando se regala dinero sin condiciones, que a menudo termina en manos del funcionarios corruptos o en los bolsillos de dictadores que lo emplean para la compra de armamento con objeto de reavivar alguna antigua batalla tribal; mientras que a la población se la sigue condenando a vivir de la caridad.

Estoy convencido que la mejor manera de ser solidario con los países pobres es: en primer lugar, ayudándolos a organizar sus economías para que puedan producir por sí solos sin tener que depender de la caridad de occidente; segundo, la supresión de políticas absurdamente proteccionistas de Estados Unidos, Japón y la Unión Europea que impiden a los productores agrícolas de los países subdesarrollados entrar en los mercados ricos; y por último, la eliminación de las subvenciones que estos mismos países conceden a sus productores y que provocan situaciones tan ridículas como que en Zambia resulte más barato comprar un litro de leche producido en Francia que el elaborado en el propio país.

6 comentarios dejar un →
  1. mirtha h. rodriguez Enlace permanente
    09/08/2010 23:52

    Quizás este equivocada, pero siempre sueño con un mundo mejor, un mundo como base en el amor, sin egoístas, sin amos de los pobres, que dicen y hablan siempre de la cooperación, con los pobres, todo una mentira y se comprueba con Cuba, Haití, Nicaragua etc. piden se les da las ayuda y se enriquecen dos o tres, mientras que los niños Haitianos se alimentan con tierra sus gobernantes viajan viven en palacios en los mejores Hoteles comen lo que les gusta y cada DIA tienen menos conciencia, solo criticamos pero lo hacemos peor, has lo que yo digo, no lo que yo hago, todos son igual, los ricos, la clase media y la pobre, todos piden que ayuden pero cuando están a calgo de las ayuda se les olvidan los que no comen, y viven ellos y sus familias, el DIA que los gobernantes gobiernen con amor, con el corazón, podremos tener un mundo mejor, el DIA que las instituciones que recogen para niños, lo hagan de gratis, que lindo será, pregúntenle a todas, de cada dólar que donamos cuanto le llega al niño, no necesitamos las falsas fotos de esos niñitos con la carita sucia de latino America, de Afrecha etc. que pasan hambre que no hacen tres comidas, que no tienen escuelas, que no tienen cama para dormir, porque un artista que tiene dinero, coopera para publicidad gratis, no tenemos que decir coopero, cooperemos y ya, son muy pocos los que cooperan sin nada a cambio, porque ese dinero que se gastan [que es súper grande] que gastan los políticos en vacaciones no se dona para la pobreza, porque un jugador de grandes liga tiene que ganar millones mientras que el que siembra para que el y sus hijos se alimente, le paguen tan poco, porque la iglesia tiene que meterse en la política, el DIA que los países gobiernen con dignidad que mundo mas lindo abra, el DIA que a un gobernante no se le permita la injusticia que mundo mas lindo abra, no tendríamos que cuidar las fronteras, lo que creo es que no debemos apoyar al que comete la injusticias, debemos unirnos y acabarla caiga quien caiga, sea quien sea, debemos exigirlo y tendremos ese mundo lindo que se que todos soñamos.

  2. 09/08/2010 22:05

    Es cada vez más propio que los gobiernos y gobernantes (políticos y burócratas) de los países ricos y ocios, caer en el “buenismo”, respecto a la condenación de la deuda externa, sin embargo las políticas “buenistas” son, una trampa que enmascara, la torpeza y el retraso, de quien piensa que todo vale si el fin que se persigue es objetivamente bueno. Una mirada holística al resultado de las políticas auspiciadas bajo esta premisa, nos mostraran lo obtuso de esta postura.

    Pero para entender en que se equivocan, es necesario saber porque se plantean.

    La respuesta es sencilla, en teoría las ayudas y préstamos que se producen pretenden luchar contra la pobreza, malnutrición, enfermedad y otros obstáculos en el desarrollo económico de los países que aglutinamos bajo el concepto de “tercer mundo”.

    El fin, de todo punto deseable y bondadoso y que todos los hombres de bien compartimos, se ve bloqueado por que se arbitra unas políticas, se selecciona unos medios y actúa unos sujetos erróneos. Los trasvases económicos Estado-Estado o entre organismos internacionales, FMI-Banco Mundial-Estado jamás podrán alcanzar este fin, por lo que asumir que la condenación de la deuda que muchos de los países pobres han asumido, puede relanzar la economía de estos Estados es poco mas que un brindis al sol.

    Pero, ¿Porque es esto así? ¿En que nos apoyamos?

    Los argumentos en contra de la condenación de la deuda y en contra de que se emitan nuevos préstamos se pueden dividir en dos bloques, los morales y los exclusivamente económicos.

    En cuanto a los argumentos morales, se insiste en que las ayudas públicas o préstamos son emitidos por los Estados ricos, simplemente reasignando parte de lo que el aparato coercitivo del Estado había recaudado de sus ciudadanos, son los impuestos de los ciudadanos los que se invierten en terceros países. Dicha acción, ya de por si difícilmente legítima, borra cualquier indicio de justicia si la carga ha la que se había obligado la población no queda justamente correspondida, esto es, con su dinero de vuelta.

    Y por el otro lado, aun mas difícil resulta justificar, en base a que, un gobierno incurre en deuda y déficit, que deberán pagar sus ciudadanos les guste o no, lo quieran o no, lo necesiten o no. Cualquier deuda contraída por el Estado es por necesidad una deuda odiosa, de la que el pueblo (aun mas en las regiones más desfavorecidas) no debe ser responsable de la deuda en que hayan incurrido gobernantes.

    Siguiendo en el plano moral, condonar deudas y facilitar los préstamos destruye cualquier vestigio de ética del trabajo y del ahorro además de enajenar a los gobiernos y sus sociedades de la responsabilidad de sus actos y lo que es aún peor, gran parte de esa ayuda, tanto bilateral como multilateral, ha servido para mantener en el poder a los regímenes de dictadores brutales por todo el Tercer Mundo.

    Como dijo P.T. Bauer, la ayuda exterior es “una manera de transferir el dinero de los pobres de los países ricos a los ricos de los países pobres”.

    Esgrimiendo argumento exclusivamente económicos, es relativamente fácil concluir que no tiene ningún sentido condonar la deuda, porque tal y como marca la historia, una vez condonada tardaran poco en asumir nuevas deudas, como paso hace 30 años.

    Hay que tener en cuenta que la ayuda que ha recibido África durante todo este tiempo representa más del 50% de su PIB, lo que resulta esclarecedor acerca del la eficacia con la que han invertido en reorganizar estructuralmente sus economías.

    Por tanto establecer correlación positiva (por débil que sea) entre la ayuda externa y el desarrollo es poco menos que una utopía.

    De forma diametralmente opuesta a la lógica de los préstamos y ayudas, el desarrollo económico ocurre, no mediante la ayuda externa, sino mediante los esfuerzos cultivados por los empresarios y trabajadores, reformadores cívicos y sociales y políticos del mismo país. Abriendo la economía, instaurando el imperio de la ley y la seguridad del concepto de propiedad

    EDIT en enero del 2008.
    LOS VIEJO PROBLEMAS NO SE TERMINAN DE SOLUCIONAR.
    http://WWW.LIBREPARAELEGIR.BLOGSPOT.COM
    TWITTER: AlvaroOR

    • 10/08/2010 10:53

      Hola Álvaro:

      A pesar de haber escrito el artículo hace más de dos años las ideas que expones son de plena actualidad. Enhorabuena, me ha gustado mucho tu entrada/comentario.

      Saludos!

  3. 09/08/2010 18:04

    Este tema de la ayuda a fondo perdido al Tercer Mundo empieza en parte en la mala conciencia del Primero y, aparte, en la idea, que ha tenido un éxito extraordinario y se ha vendido magníficamente bien, de que la causa de que exista pobreza es una mala distribución de la riqueza y de que el bienestar de unos es lo que causa la miseria de otros. La economía no es una cuestión de suma cero y el bienestar de algunos individuos no está sustentada en la miseria de otros, en que los primeros le estén “robando” algo a los primeros. Eso podría valer para los tiempos en que el hombre era cazador y recolector, pero no en la actualidad.

    Ayudas que, sin duda, serán bienintencionadas, no digo que no, pero que caen en manos de dirigentes que no tienen responsabilidad alguna de lo que pasa y pueden seguir empleando el dinero en lo que les parezca oportuno, siempre ligando el gasto a su beneficio personal, y que crean una situación en los habitantes del Tercer Mundo en la cual éstos sólo pueden sobrevivir gracias a la caridad que llega de otros países, sin aportan nada al desarrollo de las economías de sus países y privándoles de la mentalidad adecuada para exigir a sus gobernantes que cumplan con sus deberes. Constituyen una limosna que mata cualquier posibilidad de responsabilidad individual tanto en unos como en otros, manteniendo a estos países en la miseria.

    También es cierto lo que comentas de las subvenciones a los productores propios, los subsidios en los mercados, como el caso de la Política Agraria Común de la Unión Europea. Estas subvenciones no sólo nos cuestan una parte importante de nuestro dinero, incautada vía impuestos, sino que permiten a los países ricos producir a unos costes totalmente irreales. Utilizando el dinero público, desde las instancias estatales se desvirtúa, distorsiona y pervierte el libre mercado, permitiendo que este sea devorado por los países ricos, cuyas legislaciones estatistas, intervencionistas y proteccionistas realmente crean un circulo económico cerrado, en el cual los países pobres nunca podrán entrar a competir en igualdad de condiciones.

    • 10/08/2010 10:46

      Estimado Javier

      Brillante comentario aunque ha faltado preguntante: ¿Quienes son los principales interesados en mantener el desorbitante número de subvenciones?
      Evidentemente aquellos que se lucran y disfrutan de una posición dominante en el mercado agrícola, aquellos que han creado una industria de la solidaridad y que se encargan de boicotear cualquier intento de liberalizar los intercambios agrícolas internacionales.

      El brazo instrumental de estos lobbies, en ocasiones fuertemente ligados a intereses agrícolas franceses, es el Movimiento Internacional Attac y uno de sus fundadores es el quesero francés José Bové, quien de la noche a la mañana saltó a la fama mundial por el extraordinario logro de destrozar un restaurante McDonald’s a pedradas, que como todos sabemos es el culpable del hambre en el mundo. El ex sindicalista y ex anarquista francés, no es otra cosa que un pelele en manos de estos grupos de presión que lo único que buscan es el mantenimiento de los privilegios de los países ricos frente a la irrupción de mercancía proveniente del tercer mundo.

      Mientras tanto en África han pasado setenta años, se han concedido más de un billón de dólares en concepto de ayuda para el desarrollo y nada ha cambiado. La ayuda exterior está dañando a los países pobres y se ha llegado a tal punto que incluso la propia autora reconoce que: “Ya ha dejado de formar parte de la solución posible, ahora forma parte del problema; en realidad, la ayuda es el problema”

      Un cordial saludo

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