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Pagar por manifestarse

16/08/2010

Me entero leyendo el diario italiano La Repubblica que el alcalde de Roma, Gianni Alemanno, está estudiando la posibilidad de crear un impuesto para las manifestaciones que transcurran por las calles de la capital italiana con el objetivo de saldar los gastos que ocasionan en materia de seguridad, limpieza y posibles destrozos o desperfectos del material urbano y que repercuten directamente sobre los contribuyentes de la ciudad.

Alemanno, miembro del partido Pueblo para la Libertad (PDL) liderado por el primer ministro Silvio Berlusconi, justifica esta medida con los siguientes datos:

Per un corteo di 10mila persone – replica Alemanno – il costo che ricade sul Comune è di 7mila euro per gli straordinari della Polizia municipale, 5mila euro per le pulizie dell’Ama, 5mila euro per i servizi sanitari, mille euro per transenne e attrezzature varie, per un totale di 18mila euro.

Es decir, que una manifestación con 10 mil participantes le supone a los ciudadanos de Roma unos gastos por valor de 18 mil euros en conceptos de: seguridad, limpieza y servicios sanitarios. ¿Es esto justo? Supongamos una manifestación fascista recorriendo la Vía dei Fori Imperiali – pongo este ejemplo porque lo he sufrido en persona – ¿Por qué motivo el ciudadano votante de Rifondazione Comunista tiene que contribuir económicamente a que se manifiesten unas ideas que a buen seguro le parecerán intolerables; y viceversa?

En nuestro ordenamiento jurídico el derecho de reunión en lugares públicos y el de manifestación vienen reconocidos constitucionalmente en el artículo 21.2 CE; pero ni este artículo ni la LO 9/83 de 15 de julio establece qué administración debe soportar las cargas económicas derivadas de la aplicación de estos derechos. Algo intentó el Alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, con la Ley 22/2006, de Capitalidad y de Régimen Especial de Madrid, pero todo se quedó en agua de borrajas en tanto en cuanto la ley se limita casi exclusivamente a la atribución de competencias y organización  municipal.

Vivir en una capital tienen grandes atractivos y en ocasiones supone encontrar unas oportunidades que la ciudad de origen no puede ofrecer, sin embargo, existen otros inconvenientes y uno de ellos, claro está, es el elevado numero de manifestantes protestando o reivindicando cualquier tipo de demanda, cualquier día de la semana a cualquier hora. Directa o indirectamente todos los que vivimos en una capital hemos sufrido alguna vez los inconvenientes y perjuicios de alguna manifestación.

He vivido durante años en Roma y no me cabe la menor duda que la ciudad tiene otros problemas mucho más graves que los perjuicios ocasionados por las manifestaciones que recorren el centro de la ciudad. Bien haría el alcalde en prestar atención a otras parcelas de la vida municipal mucho más prioritarias que este nuevo impuesto como por ejemplo: mejorar el sistema público de transportes-en mi opinión uno de los peores de toda Europa- luchar contra la inseguridad y el trapicheo de drogas, aumentar la lucha contra las mafias que controlan la venta de souvenir a turistas y dotar de mayor vigilancia a las principales estaciones de metro. Estas medidas son mucho más prácticas y supondrían una mejora considerable en el día a día para todos los vecinos de la ciudad de Roma.

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