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Drogas

16/12/2010

BBC News recoge en su edición de hoy unas polémicas declaraciones del ex ministro bajo mandato de Tony Blair, Bob Ainsworth.

Quien fuera responsable de la lucha contra las drogas en el Reino Unidos reconoce el fracaso de la actual política de lucha contra estas sustancias y el grave perjuicio que supone para la sociedad dejar en manos de organizaciones criminales el control, tráfico y distribución de la heroína, cocaína y el cannabis.

[...] Leaving the drugs market in the hands of criminals causes huge and unnecessary harms to individuals, communities and entire countries, with the poor the hardest hit [...] It is time to replace our failed war on drugs with a strict system of legal regulation, to make the world a safer, healthier place, especially for our children [...] I realised while I was a minister in the Home Office in charge of drugs policy that the so-called war on drugs could not be won [...]

Las declaraciones de Ainsworth se suman a las de otros políticos, incluso jefes de estado, que una vez finalizado su mandato y sin responsabilidades ya en el ejecutivo reclaman a los actuales dirigentes de sus países valentía para abrir un debate sobre la legalización de las drogas.Supongo que se refieren a la misma valentía de la que carecieron durante los años en que ocuparon puestos de alta responsabilidad dentro del gobierno.

Aún así, lo que propone Ainworth es el final del monopolio de las organizaciones narcotraficantes en la venta y distribución de drogas y que su lugar sea ocupado por el Estado. Desde luego esa no es la postura ni el argumento utilizado desde la perspectiva liberal para la legalización de las drogas.

Las drogas se han consumido desde tiempo inmemorial y los problemas de salud derivados de su consumo han empezado a producirse en el momento de su prohibición, antes no.

La legalización de las drogas conseguiría que aumentara su calidad y pureza reduciendo drásticamente el número de muertes provocadas por su adulteración; además su legalización reduciría de forma radical el precio de venta al eliminarse el elevado número de intermediarios, lo que a su vez conllevaría una disminución de la delincuencia.

Los individuos deberíamos disponer de libertad absoluta en la elección de nuestras acciones, incluyendo aquellas que pudieran llegar a ser perjudiciales para nuestros intereses sin que un Estado o poder coercitivo imponga a toda una colectividad principos de caracter etico-morales.

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6 comentarios dejar un →
  1. 07/01/2011 03:41

    i like it

  2. 25/12/2010 15:42

    Se comprobó con la Ley Seca en USA a principios del siglo XX. No se acabó con el alcohol y se generaron unas mafias tremendas que traficaban con él. La gente bebía a veces auténticos matarratas, porque no se garantizaba el contenido de las botellas.
    Lo mejor es legalizar las drogas y que cada cual sepa lo que compra.

    • 04/01/2011 21:22

      A principios del siglo XX y a finales.
      La lucha contra las drogas es inútil y la mejor forma para evitar miles de muertes por intoxicación es su legalización absoluta.
      Saludos

  3. 16/12/2010 19:28

    perdón quise decir: “control y regulación”

  4. 16/12/2010 19:26

    Creo que de lo que se trata es de que las drogas tengan la misma consideración que cualquier otra sustancia peligrosa bajo control de las autoridades sanitarias de turno.

    Y no tanto el que el estado las fabrique y distribuya.

    Estoy de acuerdo totalmente con esto, espero vivir para ver las drogas legalizadas y el fin de la lacra.

    • 16/12/2010 19:59

      Hola Sanders, gracias por comentar.

      Creo que todos los lectores estarán de acuerdo conmigo en que tomarse un whisky de vez en cuando no es perjudicial para la salud pero si en vez de una copa la ingesta es de una botella diária es muy probable que termines con una cirrosis hepática .

      Que el consumo abusivo e irresponsable de determinadas sustancias pueda llegar a ser potencialmente peligroso para aquel que lo consume no convierte al producto en sí mismo en dañino para la salud. Por lo tanto, no estoy de acuerdo contigo en considerar las drogas como sustancias peligrosas, o al menos no más peligrosas que otras en aparencia más inofensivas.

      “Control de las autoridades sanitarias de turno” se traduce en que sería el Estado el encargado de controlar la calidad del producto y claro, como no, ello conllevaría un gravamen no precisamente bajo.

      ¿Por qué tiene que ser el Estado y no, por ejemplo, un laboratorio farmacológico el encargado de analizar y evaluar la idoneidad o no de un producto antes de comercializarlo?

      Saludos.
      Robur

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