Decía Platón en el mito de la caverna que, quien siempre hubiera vivido en las sombras, no se acostumbraría a ver la luz y rechazaría los objetos reales. Lo mismo podría pasar a quienes se encontraran, de repente, en un país con menos regulaciones, seguramente diría que las cosas no pueden funcionar o que primaría la ley del más fuerte. Thomas DiLorenzo desmonta esos mitos a través de la historia de Estados Unidos: desde la llegada de los peregrinos hasta Microsoft.

El capitalismo no era la única vía que se le presentaba a Estados Unidos, sino que surgió de la experimentación. De hecho, los primeros colonos establecieron sistemas de reparto de los bienes pero el fracaso fue tan evidente que tuvieron que tomar el camino contrario: un capitalismo con apenas regulación que permitió la creación de riqueza y la aparición de grandes emprendedores, como James Hill o Cornelius Vanderbilt, que revolucionaron los negocios en los que participaron.
¿Qué tienen en común Rockefeller y Bill Gates? Ambos fueron empresarios de éxito, líderes indiscutibles en sus mercados y fueron perseguidos por leyes antimonopolio por penalizar al consumidor. Sin embargo, paradójicamente, ambos realizaron innovaciones que permitieron abaratar los productos para el consumidor. ¿Por qué esa inquina? Más bien tiene que ver con los intereses de sus competidores que por los del consumidor y, de acuerdo con el autor, la mayor traición es llamarlo comisiones pro competencia.
Estados Unidos conserva la fama de ser un país plenamente liberal pero, como decía Milton Friedman, están muy equivocados:
“Desde 1933, EEUU ha ido en la dirección que México llevó a sus extremos. En estos momentos el Estado dispone de más del 50% del ingreso nacional a través de programas, regulaciones, mandatos, etc.”.
DiLorenzo va más allá y señala al predecesor de Franklin Delano Roosevelt, Herbert Hoover, como uno de los mayores paradigmas del intervencionismo. Este es uno de los mayores mitos que el libro tira abajo, ya que normalmente se le había considerado un ejemplo de laissez faire. Sin embargo, como el propio Roosevelt declaró, Hoover fue la piedra angular del keynesianismo que tuvo lugar más adelante.
El autor se atreve contra las ideas más institucionalizadas, como que fue el aumento del gasto de Roosevelt lo que provocó la salida de la Gran Depresión (el paro se mantuvo en niveles elevados durante toda la década y hubo una recaída en el 38), sino más bien la relajación de los impuestos cuando terminó la segunda Guerra Mundial; o que la Reserva Federal no trajo consigo una estabilización del nivel de precios, ya que dio carta libre los gobernantes como Hoover para inflar los salarios y causar la burbuja de los felices años 20.
Pero no todo está perdido. Si la segunda parte de la frase de Friedman era que, quien quisiera lecciones más recientes de libertad económica debía mirar a Hong Kong, la conclusión de DiLorenzo es que Estados Unidos, y Occidente por extensión, puede aprender de estos errores y corregir el camino dando. Las personas con talento no han perdido su energía y podrán continuar su proceso creativo cuando se libren de sus cadenas.
Publicado originalmente en la web de CIVISMO, Think Tank por la Libertad y la Sociedad Civil.
En cuanto se establece la nueva democracia, aunque sea con un sufragio censitario, a mediados del s.XIX, es necesario crear un banco central y dotarle de un monopolio de la moneda.
En cuanto se llega aun sistema de sufragio universal , a principios del SXX,es necesario desligar la emision de moneda de un activo tangible , sea plata u oro.
En la ultima fase ,finales del SXX,con la asuncion de los derechos civiles o el estado del bienestar,la deuda publica empieza a crecer hasta que se convierte en una bomba de relojeria.