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La caída de los gigantes ha comenzado: ROMÁN TEROL

Y, con casi toda seguridad, cuando acabemos con los bancos, si no antes, habrá que inyectar dinero del Estado (aunque para eso haya que pedirlo) en varias Comunidades Autónomas; desde luego, en Valencia y La Mancha con casi toda seguridad. Pero no nos asustemos, esto era necesario y es positivo para nuestra recuperación. Cuanto antes empecemos, antes acabamos. Y, ahora, a ver cuánto tardan en bajar los impuestos.

Ahora que han saltado las alarmas sobre rescates a bancos y comunidades autónomas recuerdo un artículo que escribí hará unos dos años, bajo el epígrafe de Nada volverá a ser igual, donde parafraseando al entonces Presidente francés, Nicolás Sarkozy, pretendí señalar el hecho de que no podíamos seguir perdiendo el tiempo sumisos bajo una burocracia infinita, preguntándonos cumbre tras cumbre, ora en Londres, ora en París, dónde habíamos fallado y por qué habíamos abocado a la más grave crisis mundial desde la Gran Depresión. Que si había sido culpa de la escasa o nula regulación del sistema financiero en Estados Unidos, bajo los Gobiernos republicanos, decían unos; que si era cosa de la muy excesiva Deuda acumulada por algunos países como España o Grecia, decían los otros. Finalmente, como si de los botes salvavidas del Titanic se tratase, los líderes mundiales asistieron atónitos a la caída de Lehman Brothers, al hundimiento de todo el sistema financiero mundial y al estallido de una crisis que, tras casi cinco años, nadie sabe cómo atajar.

Así, mientras ellos asistían al hundimiento del mundo, yo publiqué otro artículo titulado España en zona de rescate, en clave económica, donde expuse en sólo dos puntos básicos lo que consideraba debían ser los primeros pasos para comenzar la remontada. Y dije así:

¿Y cuál es la solución? Hace dos años ya dije cuál era el problema, y es que las medidas del Siglo XX no valían, que la actual política de despilfarro y el excesivo endeudamiento, por más que las tesis intervencionistas sostengan que es necesario para el Bienestar, es inasumible desde todo punto de vista. La solución, como cuando no se cura una enfermedad desde el principio, se ha hecho muchísimo más complicada que si se hubiera tomado hace dos años, cuando aún teníamos margen de maniobra y no habíamos llegado a la crisis de las deudas soberanas. Sin embargo, ningún mandatario internacional fue capaz de verlo, su educación en el espíritu de Breton Woods fue mucho más fuerte y, mientras se preguntaban por qué lo establecido por Keynes ya no funcionaba, millones de personas en el mundo quedaban en el paro y los Estados se arruinaron.

Llegados a este punto, al borde de entrar en coma, sólo dos aspectos hacen posible la recuperación económica y la vuelta a la senda del crecimiento, la única capaz de mantener el Estado del Bienestar. Supongo que, como hace dos años, le traerá sin cuidado a todo el que la presente leyere y entendiere, no obstante, expuesto y fechado queda. Así, dos puntos conforman la propuesta a seguir: 1. Recapitalización del sistema financiero; y, 2. Bajada drástica de los impuestos.”

Se firmó el 16 de noviembre de 2011, y salió publicado al día siguiente, tres días antes de las Elecciones Generales. Por aquel entonces el diferencial de la Deuda soberana española superaba los 500 puntos básicos y ello equivalía a la solicitud de un rescate como el de Grecia y Portugal, y, seguramente, al fin del Euro.

Bien, transcurrido medio año más desde aquello, por fin, parece que entre disculpas y lamentos del Gobierno -los cuales no entiendo al tener en cuenta su holgada mayoría parlamentaria- el señor Presidente ha decidido poner las cartas sobre la mesa y hacer lo único que se podía, lo que estaba claro desde un principio y que, por ignorancia o réditos electorales, ninguno se atrevió a hacer. Llevamos casi cinco años de retraso, inmersos en una crisis que, tomadas a tiempo las medidas adecuadas, no tenía por qué habernos afectado más que a cualquiera de nuestros socios europeos. Sin embargo, una vez más, nuestro complejo y falta de decisión nos ha llevado al pelotón de cola, a la situación actual.

Añadía, además, en aquel escrito económico cual debía ser el proceso a seguir aplicando el sistema que proponía, y dije así:

“La economía está estancada porque se ha congelado el consumo; y no hay consumo porque los potenciales consumidores, es decir, particulares y empresas en una economía de mercado, no tienen renta disponible para ello. La única manera de que vuelvan a disponer de los recursos suficientes para consumir es mediante el crédito a unos intereses razonables, algo que solamente puede llegar por vía de las instituciones financieras. Y bien, para que las entidades bancarias públicas o privadas (preferiblemente privadas) puedan volver a conceder dinero a préstamo es necesario que éstas antes lo tengan, siendo la recapitalización la única vía posible. No se trata de regalar dinero de los ciudadanos a los bancos, como sostiene la extrema izquierda, sino de un préstamo a bajo interés que revertiría en el prestamista en cuanto la situación económica mejorara. Así, el flujo de capital estaría de nuevo en marcha, se concederían créditos, además, por obligación, ya que, los bancos serían los primeros interesados en la buena marcha del sistema para poder devolver el capital prestado cuanto antes a sus acreedores; y, a su vez, el consumo crecería de nuevo, empujando, como es lógico, la inversión y la producción. Lo que, automáticamente, se traduciría en creación de empleo.”

Respecto a los impuestos, subidos tanto por socialistas como por nacionalistas y conservadores, a pesar de que todos han referido lo contrario en campaña, escribí:

“La bajada drástica de los tipos impositivos es otra necesidad imperiosa. Nadie puede pretender que el dinero que al sistema la falta salga de los ya de por sí lastrados bolsillos de los particulares. Aumentar los impuestos, como ocurrió en España, ha sido una de las peores decisiones que podían tomarse, contrayendo notablemente el consumo y hundiendo, por consiguiente, la industria y el comercio. Lo que ha generado, en gran medida, las escandalosas cifras de paro actuales. Así, bajando los impuestos, liberaríamos renta disponible, lo que se traduce, automáticamente, en más consumo. Ese dinero se puede recuperar vía impuestos indirectos o, bien, y como a mí me parece más lógico, gastando menos tras la eliminación de gastos superfluos, como mantener un Senado sin funciones políticas, las duplicidades entre el Estado y las CC.AA., el inmenso parque de coches oficiales y tarjetas VISA a cuenta de la Administración, chófer para cada concejal, las radiotelevisiones públicas y, así, un larguísimo etcétera, como la publicidad constante del Gobierno en los medios, cifra de gasto que, en algunos sitios como Madrid o Castilla-La Mancha, roza lo macabro. Ya sabemos que el Gobierno existe, por desgracia, no tiene porqué recordárnoslo por televisión, radio y prensa las 24 horas del día.”

A lunes 7 de mayo de 2012 la noticia en todos los medios occidentales es que el Gobierno de España comienza la recapitalización de su sistema financiero por el rescate de Bankia. Bueno, ya era hora. Después seguirán otras entidades, que nadie crea que con la caja presidida por Rodrigo Rato hemos terminado. Y, con casi toda seguridad, cuando acabemos con los bancos, si no antes, habrá que inyectar dinero del Estado (aunque para eso haya que pedirlo) en varias Comunidades Autónomas; desde luego, en Valencia y La Mancha con casi toda seguridad. Pero no nos asustemos, esto era necesario y es positivo para nuestra recuperación. Cuanto antes empecemos, antes acabamos. Y, ahora, a ver cuánto tardan en bajar los impuestos.

Firmado y fechado queda de nuevo.

Román Terol

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2 comentarios el “La caída de los gigantes ha comenzado: ROMÁN TEROL

  1. Si me permite, voy a hablarle de una frase suya que me ha parecido tremendamente preocupante, más aun dad la situación de crisis actual, le recuerdo no solo crisis económica.
    “(…) entre disculpas y lamentos del Gobierno -los cuales no entiendo al tener en cuenta su holgada mayoría parlamentaria”
    Permítame que me sienta preocupado ante una frase de tal magnitud expresada tan a la ligera, no voy a entrar en materia económica puesto que me encuentre a favor o en contra me parece una opinión y un texto respetable, pero si en esto.
    Resulta que una mayoría absoluta “holgada” da derecho según usted a hacer lo que a uno le plazca en función del derecho de no dar explicaciones que el respaldo en las urnas le han otorgado.
    Tengo que recordarle, que nuestro país no se encuentra gobernado por un conjunto de tecnócratas, por suerte somos los electores los que democráticamente elegimos a nuestros representantes, que son eso representantes, esto no se debe olvidar nunca y creo que corremos el riesgo al primar la economía sobre otras muchas cosas de creer erróneamente que no tenemos capacidad de decisión sobre aquellos que nos gobiernan y usted me parece que en ese juicio se ha equivocado de pleno.
    La mayoría absoluta no es vía libre para todo lo que se quiera hacer, no señor, ni te hace poseer la verdad universal, ni te otorga un poder absoluto.
    Es más me gustaría que se meditase sobre las consecuencias de esta situación en la sociedad, una crisis en mi opinión mucho mas profunda y difícil de superar que la económica, en la que por otro lado no veo que se plantee nada que nos aleje sustancialmente del modelo establecido, pero esto es otro tema.
    Como representantes de la mayoría de los electores en las últimas elecciones tienen el deber de rendir cuentas ante quienes les dan el puesto, los votantes, quienes a su vez deberían de considerar si estos cumplen o no con su papel con transparencia y de forma efectiva, en función de un programa. Asimismo como gobernantes de una país, han de respetar a todos los ciudadanos sean o no afines y asimismo rendirles cuentas y pedir disculpas si fuese necesario, el pueblo otorga el poder no lo olvide.
    Por suerte y espero que por mucho tiempo, es el sistema democrático el que funciona en nuestro país, recuerde que las imposiciones son propias de regímenes totalitarios.
    Un saludo cordial

  2. Con la prima de riesto batiendo records, no ya solo diarios sino cada hora que pasa, lo que hace que cada vez resulte más caro financiar a nuestro país; los continuos desplomes de la bolsa; el caos financiero; las dudas y la desconfianza que generamos fuera de nuestras fronteras; el pesimismo que nos invade a todos los españoles; esto sin contar con los cerca de seis millones de parados que hay en España, que con tanta convulsión financiera parece haber pasado a un segundo plano, no puede haber país que aguante esta situación.
    Y veremos qué pasa dentro de unas semanas con Grecia, tras sus elecciones, si sale o no del euro y el efecto contagio que pueda traer, en fin si nos intervienen a nosotros también, si después vienen otros países europeos, si es el fin del euro, como dicen muchos economistas, si lo que realmente está pasando es que hemos llegado a un final de ciclo o de civilización y que empieza otra cosa que nadie sabe muy bien qué es, como también dicen otros… ¿Se ha destapado ya la caja de pandora?. Un saludo.

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