No se puede adorar al igualitarismo y a la libertad al mismo tiempo, no se puede hablar de dictaduras de mercado y pedir como solución dictaduras de estado, no se puede odiar al capitalismo y abrazar al colectivismo totalitario sin traicionar a la libertad

Si alguien se pregunta el por qué suelo dirigir mis críticas hacia la izquierda con mucha más asiduidad que hacia la derecha, se lo digo sinceramente, la izquierda es mucho más compleja, laberíntica y trágica que la derecha o dicho en un término más exacto, que los conservadores. Y por consecuencia, es mucho más interesante. Eso no quita que en otra ocasión le eche un rato al dilema de la derecha.
Debe de ser descorazonador saber que tus ideales, por muy altruistas que sean, no son posibles de realizar en la práctica porque, sencillamente, son incoherentes. Los que se autocalifican de izquierda o progresistas como ahora gustan de llamarse viven en una masa amorfa de tópicos, deseos y fines absolutamente blandos intelectualmente. No se puede adorar al igualitarismo y a la libertad al mismo tiempo, no se puede hablar de dictaduras de mercado y pedir como solución dictaduras de estado, no se puede odiar al capitalismo y abrazar al colectivismo totalitario sin traicionar a la libertad. Cuando las primeras ideas revolucionarias de los teóricos del marxismo y el socialismo le dijeron al pueblo, “para ser libres antes hay que dejar de ser pobres”, se les olvidó apostillar, “que para dejar de ser pobres, antes tenían que dejar de ser libres”. Y en esas estamos.
Allá donde los regímenes de izquierda han entrado por la puerta, la libertad ha saltado por la ventana, pero lo peor, es que con ella también se ha ido la riqueza. El resultado es devastador, totalitarismo y pobreza campando a sus anchas. Por qué unas ideas tan moralmente aceptables como la erradicación de la pobreza o las desigualdades no son realizables y terminan fracasando con las recetas de la izquierda.
A mi entender, el problema no son los objetivos tanto como los métodos. La izquierda no se ha parado a pensar en algo tan básico como la propia condición humana. Los seres racionales no razonamos colectivamente sino individualmente, cuando trabajamos en grupo no solemos hacerlo por el bien del grupo (dejando a parte unidades muy básica como las familiares), lo hacemos porque esa cooperación nos conviene individualmente, solo es necesario que intuyamos que no obtendremos ningún beneficio personal de nuestra cooperación para que abandonemos inmediatamente la tarea, cuando no, la boicoteemos. Esta condición no nos hace ni mejores, ni peores, nos hace sencillamente, humanos.
La izquierda no ha entendido esto, o si lo ha hecho, no le ha dado la importancia que realmente tiene. Mientras siga creyendo que el cuerpo social se va a mover como un solo individuo por el “bien común” se estrellará una y mil veces contra el muro del fracaso y llevará a las sociedades que se crean esos cantos de sirena al desastre, como ha venido ocurriendo a lo largo de la historia. Los grandes movimientos políticos que acabaron en conflictos mundiales y genocidios nacieron de las mismas fuentes, tanto fascistas como nacional socialistas y comunistas compartieron ideólogos y en parte también métodos.
La única razón de que gente que supuestamente defendía ideas “progresistas” de igualdad y redistribución de la riqueza cometieran las atrocidades que todos conocemos, se debió precisamente a la certeza que tenían de que no se podía llevar a buen puerto el plan, si ello dependía de las cambiantes opiniones de los ciudadanos tomados de manera individual en unas elecciones democráticas.
Debe ser triste tener la certeza de que tu enemigo imaginario, el capitalismo, aunque sea a trancas y barrancas se acerca mucho más a los objetivos que monopolizas como tuyos. La igualdad de oportunidades no es de izquierdas, la solidaridad tampoco la inventó la izquierda y la libertad no puede nunca ser sacrificada en el altar de una utopía imperfecta a todas luces.
J. J. Molina Gallardo
Portavoz Nacional de PRDE
http://www.prde.es/
http://jjmolinagallardo.blogspot.com
Portavoz Nacional de PRDE
http://www.prde.es/
http://jjmolinagallardo.blogspot.com
Como ya han comentado: la libertad es para un progre algo accesorio… salvo cuando se trata de la suya (¿He oído ley del embudo?)
Solo añadir una característica: la propaganda. Si no eres un “whisful thinker” un “bienpensante”, si no parece que veles por el “bien comun” estás fuera de la ley, eres un indeseable, alguien a quien odiar. Este mantra es incrustado a fuego desde la niñez en toda sociedad mínimamente progresista. Sin este adoctrinamiento (ayudado -todo sea dicho- por la religión predominante en occidente), el socialismo no podría triunfar.
Hay una frase que lo dice todo: “El día que el amor al prójimo deje de ser un mandamiento, la humanidad irá mucho mejor”
Para ustedes, ser de izquierdas es querer ser la URSS,Corea del Norte o las colectivizaciones.Reducir la idea a eso y luego desarrollar un artículo sobre la izquierda es lamentable.Pero no se preocupe,su mensaje le llegará a muchos que lo repetirán como un mantra,sin darse cuenta que al reducir un asunto a su mínima expresión para criticarlo,reducen al mínimo su visión
Para mi, ser de izquierda es creer que se tiene una moral superior y por lo tanto indiscutible. Ocurre lo mismo con la derecha, en este caso la moral incuestionable suele ser religiosa. No existe nada más peligroso que alguien que se cree en posesión de un dogma moral a cuya consecución hay que sacrificarlo todo, al individuo como tal y por supuesto a la libertad.
‘marxismo y el socialismo le dijeron al pueblo, “para ser libres antes hay que dejar de ser pobres”, se les olvidó apostillar, “que para dejar de ser pobres, antes tenían que dejar de ser libres”.’
No se les olvidó en absoluto, es una constante. La más famosa expresión es la del “Libertad ¿para qué?” de Lenin. Aún en el caso de Lenin a la pérdida de libertad prevista se le pone la sordina de que sólo será provisionalmente, pero si alguien no se ha enterado de que se pierde libertad ha sido porque no ha querido.
Crero que la incoherencia (yo diría mejor “profunda incongruencia) de que hablas la solucionan con sus buenas dosis de pensamiento mágico. Porque está claro que todas las medidas encaminadas para igualar son automátias pérdidas de libertad. Pero son provisionales hasta que logren sus objetivos. Entonces, y aquí viene la magia, ya no serán necesarias más o, mucho peor, la gente no las entenderá como pérdidas de libertad porque será como su naturaleza. En realidad esa es la base siniestra del famoso “hombre nuevo” (mi idea es que ni siquiera la socialdemocracia se ha librado de la idea aunque, más incoherencia todavía, no la expliciten nunca por lo desagradable que ha resultado ser. Sólo hay que oírlos hablar de “concienciación”, “educar en solidaridad” y demás conceptos de modelado de personalidad previos al logro de su ideal).
La socialdemocracia busca lo mismo que el socialismo, de hecho es una escisión de socialismo, que se diferencia de éste en que no utilizarán la violencia, sino medios democráticos, para llevar a cabo el ideal socialista.
[...] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos El dilema de la izquierda liberalismoonline.wordpress.com/2012/08/28/el-dilema-de-l… por Spain-Is-Pain hace [...]