Muy bueno el articulo de Molina Gallardo. Dice en él que
Lo más parecido a una redistribución de la riqueza basada en principios de solidaridad, pero sostenida por un sistema de libre mercado y libertad individual, es el liberalismo social o solidario. Ese es el camino por el deberíamos dirigir nuestros pasos en pos de conseguir una sociedad más equitativa y libre.

Estoy totalmente de acuerdo, aunque desde un enfoque diferente: el liberalismo español, tan huérfano de originalidad -puro mimetismo transplantado- debería pensar en si alguna vez España podría soportar sus postulados anarco capitalistas, más cercanos al funesto Rothbard que a los todavía estimables de sus antecesores.
Y no solo España. ¿Es concebible una sociedad con grandes diferencias de renta y de riqueza y a la vez estable? Hasta ahora solo hemos conocido EEUU, que tiene una de las presiones fiscales más bajas del Mundo (no llega al 30%) y aun así es tan productivo que se permite tener el mejor ejercito del muno (por ahora). Y EEUU tiene su “estado de bienestar”.
Pero es que EEUU nave se una eclosión de Peregrinos desembarcados, que tienen una cultura especial: vienen huyendo de la intransigencia religiosa, y fundan un nuevo Mundo sobre la elección de los mandatarios civiles. Las creencias religiosas son libres. Todas las cristianas son admitidas, incluso la católica. Es la primera vez que los mandatarios no pueden decidir “la verdad” religiosa. Es una revolución. la libertad individual, de la intimidad, la propiedad privada como auxiliar de esa libertad, y una circunstancias favorables, desarrollan una sociedad en la que el éxito personal en lo material no es criticable. Es más, puede ser una señal de Dios de salvación.
La revolución que se produce en todos los ordenes frente a la vieja sociedad estamentada europea, esa revolución marcó unas diferencias de comportamiento que siguen estando bien vivas.
Aun así, creo que ninguna sociedad contempla indiferente cómo las deferencias entre ricos y pobres aumenta, y menos en una democracia electoral. Ganar las elecciones, lograr la paz social, y a la vez proteger la eficiencia económica (que nace de la libre iniciativa) es hoy el objetivo de cualquier gobierno. No es fácil, porque hay intereses contrapuestos.
En ese tablero, el PSOE ha entrado con sus ideas periclitadas como un niño malcriado que cree que la economía se aprende “en dos tardes”. Gracias a su LOGSE, luego su LE, ha conseguido bajar el nivel de la enseñanza a nivel tercermundista. La formación ciudadana -que no de la ciudadanía- ha sido básicamente marxista/ateísta. Antireligiosa, anticapitalista. Es decir, nunca han predicado pactar con el capitalismo para no perder la eficiencia económica, simplemente han dicho que los capitalistas son ladrones, explotadores, y que hay que superar la sociedad capitalista. Eso se puede leer en los libros de texto. Ahí tienen una base electoral natural que siempre les permitirá no romperse definitivamente. Por desgracia.
O sea, han creado su cantera electoral propia, y nunca se dedicarán ha romper con ella. Habra peleas a ver quien coge el cetro, pero el discurso electoral será el mismo.